Seguir juntos el camino del Señor era la manera sinodal de ser de la Iglesia primitiva. El vaticano II también se situó en clave de sinodalidad recordando que el modo de vivir en comunión es caminar juntos, en igualdad y dignidad frente a la diversidad de ministerios, carismas y servicios. 

El Sínodo amazónico ha invitado a todo el Pueblo de Dios a vivir la espiritualidad de la escucha en apertura a la acción del Espíritu que urge a buscar caminos de conversión pastoral en una Iglesia servidora, kerigmática y educadora en medio de los pueblos que sirve.

La asamblea sinodal ha consensuado el Documento final que consta de cinco capítulos: El primero presenta el camino que va de la escucha a la conversión y en los cuatro capítulos siguientes desarrolla en clave de conversión las dimensiones pastoral, cultural, ecológica y sinodal.

El sínodo de la Amazonía es un don del Espíritu a la Iglesia en el siglo XXI que hace nuevas las cosas por: 

  • El clima en el que se ha desarrollado, ha fortalecido la cultura del diálogo, escucha y corresponsabilidad frente a la misión de la Iglesia.
  • El grito de la tierra herida y de los pobres que claman, llama a las conciencias sobre la dramática situación de destrucción que afecta a la selva amazónica, que presenta desafíos para la salud, la educación y la comunicación con consecuencias para todo el planeta.
  • La misión profética y samaritana de la Iglesia frente al drama de la movilidad humana en la Amazonía donde las víctimas son niños, jóvenes, mujeres y la Hermana Madre Tierra. Todos revelan el rostro de Jesucristo empobrecido y hambriento.
  • La inculturación del Evangelio en las culturas autóctonas, haciéndose eco de la encarnación, porque Cristo se hizo carne en una cultura concreta para identificarse con toda la humanidad.
  • La luz que enciende en la Doctrina Social de la Iglesia al señalar que todo está íntimamente relacionado y que la justicia es un nuevo paradigma en la evangelización.
  • La sugerencia de ministerios para cuidar la Casa Común, proponiendo un Observatorio Socio Pastoral Amazónico que fortalezca el compromiso por defender la vida en su integridad.
  • La necesidad de fortalecer a las personas en su dignidad bautismal para ampliar los espacios de participación del laicado en la consulta, en la toma de decisiones, en la vida y en la misión de la Iglesia.
  • La promoción de ministerios para hombres y mujeres de forma equitativa, para generar estructuras organizativas de corresponsabilidad y comunión y, ante la ausencia de sacerdotes, confiar la pastoral a una persona de la comunidad investida con carácter sacerdotal.
  • El potencial de los jóvenes, profetas de esperanza, comprometidos con el diálogo, ecológicamente sensibles y atentos a la Casa Común.
  • El proyecto de vida plena que desde el uso responsable de los bienes de la creación ayuda a vivir en armonía consigo mismo, con la naturaleza, con los seres humanos y con Dios.

Carmen Víllora

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