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El mes de junio es uno de los meses más significativos del año en muchos sentidos: en muchas órdenes religiosas y congregaciones, es el momento en que se hacen públicos los nombramientos, los cambios de comunidad e incluso las renuncias o adhesiones de nuevos hermanos y hermanas. Para muchas personas, junio es el momento de echar la vista atrás y fijarse en todo lo que ha supuesto este curso académico (retos superados, objetivos conseguidos, metas alcanzadas…) y todo lo que queda pendiente para el próximo año.

Sin embargo, debemos decir que litúrgicamente es un tiempo interesante puesto que suele estar cerca del final del tiempo Pascual y marca el inicio del Tiempo Ordinario. Atrás quedan esos días de Semana Santa en el que celebramos con fuerza que Cristo vence a la muerta y da su vida para que nosotros tengamos en abundancia. Han sido 50 días de alegría, de renacer y de impulsar, desde el Espíritu todo lo que nos quedaba de curso. Pero es que al igual sopla el Espíritu Santo; el cansancio acumulado, la rutina pesada, el cambio de temperatura y las ganas de vacaciones van en crecimiento.

Es por todo ello, que en junio los cristianos no debemos de olvidar que:

 

  • La fe no debe quedarse aparcada en verano. La oración, los sacramentos y la comunidad no deben quedar relegados a una parte más de mi rutina escolar y en el olvido del tiempo estival. Debemos encontrar

  • fórmulas y soluciones de cara a seguir trabajando y profundizando nuestras opciones cristianas en el tiempo vacacional.
  • Es momento de proyectarse y de buscar nuevos retos. El tiempo de junio nos ayuda a revisar cómo ha ido este curso escolar, a hacer resumen del año, pero eso nos tiene que ayudar a nosotros a plantearnos como ser nuestra mejor versión al curso siguiente. Muchos grupos y movimientos de Iglesia aprovechan para evaluar, revisar y proyectarse durante estos meses. Nosotros debemos buscar de qué manera este año me ha supuesto un aprendizaje para el curso que viene.
  • Es momento de acoger y sentirse acogido. Al haber cambios, mudanzas y movimientos y a las personas que vengan y aparezcan a nuestra vida. Seguramente la actitud de acogida es la que más nos debe acompañar junto a la de paciencia, sentido y razón.
  • De salir, de caminar, de hacer ruta, de vivir experiencias. En el mes de junio se preparan los campamentos, las colonias, las rutas y las actividades de verano. Actividades que nos pueden ayudar a seguir avanzando y a seguir proponiendo caminos de fe, de discernimiento y de vocación.

Y para ti, ¿de qué es junio?

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