Estos días en Martí-Codolar hemos estado reflexionando sobre el escenario de sensibilización que nos ha regalado la oportunidad de adherirnos a la Don Bosco Green Alliance y me he hecho la siguiente pregunta: ¿qué puede aportar a la misma reflexión nuestro Instituto Superior de Ciencias Religiosas? Francisco, con la Laudato Si y toda la Doctrina Social de la Iglesia, han hecho una  labor inmensa de reflexión teológica en materia de ecología y cuidado de la casa común. Pero, ¿de dónde parte Francisco? De Asís, del Cántico de las Criaturas.

Este canto cristiano del siglo XIII sigue de actualidad y es una oración de gracias que nos conecta a nuestro Dios Padre Creador a través de la naturaleza. ¿es posible trabajar pastoralmente este cántico? Yo creo que sí, y por eso os propongo la siguiente reflexión-actualización a modo de acción de gracias:

Alabado seas, mi Señor, en todas tus criaturas,

Todos somos criaturas del Padre, por tanto, a toda la naturaleza la debemos de cuidar, querer, proteger como a cualquier hija de Dios.

especialmente en el hermano sol, por quien nos das el día y nos iluminas. Y es bello y radiante con gran esplendor, de ti, Altísimo, lleva significación.

Por eso, es importante que cada mañana demos gracias a Dios por el sol que nos ilumina, que nos da calor, que nos da vida y que nos hace sentir que tenemos una oportunidad más de construir su Reino.

Alabado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas, en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas.

Gracias por la belleza de la noche que nos invita a reflexionar en la inmensidad de tu presencia que todo lo baña y todo lo creas, a todos llegas y a todos iluminas incluso en la oscuridad de la noche.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo, por todos ellos a tus criaturas das sustento.

Gracias por el Espíritu nos impulsa, nos mueve y nos sopla como ese viento y ese aire que nos rodea, que sin darnos cuenta se incorpora en nosotros y poco a poco nos da vida.

Alabado seas, mi Señor por la hermana Agua, la cual es muy humilde, preciosa y casta.

Gracias por el agua que limpia, agua que renueva, que purifica, agua que te regenera. Si estamos hechos de agua, ¿tendremos nosotros también esa capacidad?

Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego, por el cual iluminas la noche, y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.

Gracias por ese fuego vigoroso, ardiente que da calor y fuerza, que quema lo antiguo para dejar espacio a lo nuevo, que nos reúne a su alrededor para convivir, celebrar y festejar. 

Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sostiene y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.

Gracias por la tierra donde enraizarnos, que nos cuida, y nos da el alimento; esa casa común que todos debemos cuidar y proteger.

Gracias San Francisco de Asís por poner palabras a ese sentimiento que muchos jóvenes tenemos por la naturaleza, por la importancia que tiene para nuestra vida de fe esta conexión con el Padre Creador a través de su Creación más pura y esencial.

Que sigamos viviendo este cuidado de la casa común como una acción de gracias hecha vida en nuestros actos y oraciones.

Manuel Olid

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